Cuando Moon me dijo que la habían aceptado para irse a Dublín durante un año de Erasmus, lo primero que pensé fue en lo muchísimo que la iba a echar de menos, y lo segundo, ¡bien, tendría a alguien que me enseñara la capital irlandesa desde dentro!
Así que el día 17 de Febrero, un día después de mi
cumpleaños, estaba en el aeropuerto con dos horas de antelación e histérica por
si llegaba tarde y perdía el vuelo.
